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En un mundo tan competitivo como son los negocios y más ahora que la opción online a animado a muchos más emprendedores a crear su propia empresa, la comunicación se ha convertido en un elemento fundamental para contactar con los clientes y prospectos con el fin de crear una experiencia positiva para ellos.
Para que tanto en la forma como en el fondo, esta comunicación esté adaptada a esos prospectos y clientes necesitamos conocer muy bien precisamente eso, quienes son o van a ser nuestros clientes.
Para ayudar en este proceso de conocimiento, hay dos conceptos clave que pueden y deben usarse: el buyer persona y el público objetivo. Si ya has investigado algo acerca de estrategias de marketing, seguro que estos dos concepto te suenan bastante aunque es probable que no sepas exactamente en qué se diferencian.
Antes de meternos en harina hay que dejar claro que “Público objetivo” y “Buyer Persona” no son lo mismo. Es cierto que las diferencias pueden ser sutiles, al igual que ocurre con el agua y el vodka, que se parecen bastante. Ambos son líquidos transparentes pero no causan el mismo efecto precisamente.
Algo parecido, pero sin emborracharnos en lo que ocurre con los dos conceptos, pueden parecer iguales pero se trabajan de maneras distintas y funcionan para objetivos distintos.
Veamos las diferencias entre ambos conceptos.
Un público objetivo o audiencia objetivo o nicho de mercado o target son conceptos que se refieren en definir una lista de rasgos demográficos y psicográficos que comparten un grupo de usuarios o clientes.
Por ejemplo: La edad, el sexo, el país de residencia, la situación laboral, etc..
De ahí sacamos un conjunto relativamente amplio de personas que comparten esos mismos datos
Los Buyer Persona o también conocidas como Avatar, se diferencian en que están mucho más focalizados. Mientras que el público objetivo define una multitud de usuarios, un Buyer Persona hace un zoom para mirar a miembros específicos de ese grupo de personas.
Podemos describirlo como un retrato robot de un consumidor estándar, creada con el propósito de definir el cliente ideal de la empresa y sobre todo, lo que queremos conseguir es conectar emocionalmente con ese usuario específico.
Por ello, a la hora de definir un buyer persona, no solo se toma en consideración la información demográfica y psicográfica, sino que también tomamos en consideración comportamientos y características como necesidades, miedos, obstáculos, motivaciones, sueños, metas de vida, desafíos, etc..
Ambos conceptos se deben introducir en la estrategia de marketing de nuestro negocio. Se complementan perfectamente y cada uno de ellos tiene unas funciones concretas. En el caso del público objetivo:
En cambio la creación de un Buyer Persona es más específica:
Imagina que tienes un servicio en el que ayudas a estudiantes a preparar sus exámenes y trabajos con técnicas de aprendizaje. Tu público objetivo estaría dentro de escuelas y universidades. Con edades comprendidas entre 16 y 25 años y que residen en Palma de Mallorca.
Ahora bien, hagamos zoom y piensa en Marta, una chica de 17 años que tiene déficit de atención y aunque lo intenta, no consigue concentrarse e integrar los conceptos de las materias, eso ha provocado que Marta tenga una gran falta de confianza en sí misma. Se está preparando para la selectividad y acceder a la carrera de magisterio. Le encantaría ser profesora de niños pequeños aunque ya está empezando a pensar que no será capaz de lograrlo…
¿Ves la diferencia? ¿Verdad que Marta te inspira más para crear un producto o servicio adaptado a ella? ¿Sabrías como hablar con ella sabiendo su situación?
Pues eso, my friend, es trabajar el Buyer Persona. Ahora te toca a ti, ¡a crear tu público objetivo y tu buyer persona!
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